> Río Vivo: julio 2011

viernes, 22 de julio de 2011

Primillas


Los ríos multiplican la vida de un territorio, bien porque en ellos se instalan fauna y flora ligados a los medios fluviales bien porque atraen puntualmente a otras especies que calman su sed o su hambre aprovechando los abundantes recursos de este ecosistema. Así era frecuente que el cernícalo primilla (Falco naumanni) visitara las praderas que existían en los Sotos de la Albolafia en busca de saltamontes, libélulas, escarabajos o alguna lagartija. También se dejaban ver al anochecer persiguiendo y cazando pequeños murciélagos con los que satisfacían el hambre de los pollos de las colonias cercanas.
Desgraciadamente las primillas, como se conocen en Andalucía, fueron haciéndose más escasas: la desaparición del ganado que pastaba entre los dos puentes llevó parejo la sustitución de herbazales por arboledas; y, sobre todo, la alarmante disminución de la población europea a consecuencia del envenenamiento progresivo de las zonas cultivadas y la perdida de espacios donde nidificar.
Porque las primillas crían fundamentalmente en edificaciones, así tanto la Mezquita como el antiguo Palacio Episcopal contaban con potentes colonias, hoy desaparecidas por unas restauraciones que no tuvieron en cuenta a la especie. La vinculación entre este cernícalo y los antiguos edificios es tal que la Guía de Aves de Europa más reconocida ilustra la especie sobrevolando la Giralda.
Afortunadamente no desaparecieron los cernícalos primillas de la ciudad, es más todo apunta a una reciente recuperación de la especie, donde las reintroducciones y el reforzamiento de las colonias protagonizadas por SEO-Córdoba o el GREFA están teniendo un papel crucial.
En concreto las imágenes de este artículo están tomadas del hacking que tiene el GREFA en las inmediaciones del Palacio de Orive. Los cernícalos primillas al igual que otras rapaces tienen tendencia a la filopatría, lo que significa un instinto a volver a aquellos lugares que las vieron nacer. Básicamente este método consiste en llevar a los pollos antes de que echen a volar a aquellos zonas donde se quieren introducir y se alimenta artificialmente hasta que consiguen independizarse.
La mayoría de las primillas pasan el invierno en África, sustituyendo el Guadalquivir y la campiña por el río Saloum y la sabana. Sabemos, por las anillas que identifican cada ejemplar, que este año un tercio de los ejemplares que fueron liberados en 2010 regresaron de su aventura africana, lo que, según las personas responsables del proyecto, no está nada mal.

martes, 5 de julio de 2011

Frente al Balcón



Sesenta aumentos, si multiplicáramos por sesenta nuestra capacidad visual en nuestra retina se grabarían imágenes como la que ilustra esta carta cada vez que nos asomamos al Balcón del Guadalquivir. Contemplar así de cerquita al martinete es una auténtica gozada: los ojos color rubí y unos largos penachos blancos destacan en la silueta achaparrada de esta garza nocturna.
Junto al martinete crían garcillas bueyeras y garcetas; y cada noche están acompañados por miles de estorninos que caen del cielo al atarcecer, un espectáculo cotidiano del que disfrutan gratuitamente cientos de personas.
De vez en cuendo la colonia de garzas se traslada, haciéndose visible desde distintos puntos: el año pasado frente a la Avenida del Corregidor; otras veces, desde el Puente Romano o en la alameda de la Ribera. Una auténtica exposición itinerante que se va haciendo visible a los vecinos de los barrios colindantes al Río.
Lástima que no se destinen recursos para interpretar esta naturaleza que acontece en medio de la ciudad, lástima de ese canal maloliente junto al Balcón, al que nadie pone arreglo, que rompe con tanta belleza y que molesta con su hedor a las muchísimas personas que disfrutan de este espacio ciudadano.