> Río Vivo: enero 2009

lunes, 26 de enero de 2009

Agachadiza común


Contagiados por Don Julio, el maestro, una pandilla de chavales aprovechábamos las tardes para ver pájaros visitando, para ello, el arroyo Pedroche que bordea por el este la ciudad de Córdoba.
Martines pescadores, lavanderas, espurgabueyes, eran las aves que lográbamos distinguir por entonces. También nos llamaba la atención otro “pájaro” que nos salía volando de nuestros píes a la vez que emitía un chaach (sonido copiado literal de la Guía de Aves de España) para pararse unas decenas de metros mas allá; a pesar de nuestros esfuerzos nunca conseguimos verla posada ya que la agachadiza común (Gallinago gallinago) precisamente se agacha y se funde con el entorno.
Desgraciadamente esta agachadiza es cada día más escasa como nidificante en la Europa meridional, estando catalogada como especie en peligro de extinción en España con unas decenas de parejas que crían en Gredos y Galicia.
Sin embargo, esta rarefacción todavía no ha llegado a tal punto de hacerla un ave escasa en los meses fríos, siendo habitual encontrar este limícola en invierno en toda Andalucía, especialmente en las zonas fangosas del Guadalquivir.
La costumbre de ver personas sin intereses cinegéticos hacen que las agachadizas urbanas se muestren más bien confiadas y lejos de pegarse contra el suelo al notar la presencia de algún humano, nos ignora y esto hace posible verla introducir su pico en el lodo en busca de invertebrados que constituyen su dieta básica.
Esperemos que nada impida que otros niños a los que nuestro amigo Julio le sigue “llenado la cabeza de pájaros” puedan seguir contándole que vieron un ave de pico largo que les salió de los pies y hacía chaach...

domingo, 25 de enero de 2009

Dieta mediterránea



Una visita al río con adolescentes es actividad de alto riesgo, cuando dije que el nombre científico del conejo es Oryctolagus cuniculus no faltó tiempo para que uno de los participantes me hiciera notar el parecido fonético entre cuniculus y cunnilingus sacando sus propias conclusiones sobre el origen de la segunda palabra; no me extrañó la transferencia semántica que hizo el joven, lo sorprendente es que haya psicólogos que hablen de inteligencia emocional y no de inteligencia hormonal... Al muchacho le hice ver que “cuniculus” es una palabra latina que a su vez deriva de un vocablo íbero “Kyniklos” que es como nombraban a este animal los habitantes prerromanos de la Península y que cunnilingus es un término... no hizo falta seguir, él muchacho lo explicó clarito, pero que muy clarito.
Como pude, y mientras que el lagomorfo se atiborraba de hierba (me refiero al conejo), les expliqué (ahora me refiero a los muchachos) de la importancia de este animal en la cadena alimenticia, ya que la abundancia de rapaces y otros depredadores dependerá de las poblaciones de conejo; indicándole que esta especie llegó casi a desaparecer de muchos lugares de nuestra provincia como consecuencia de una neumonía vírica, y que su presencia en el río era síntoma de esa recuperación, y que si es la dieta básica de águilas imperiales y linces... Pero cuando da la risa... bienvenida sea, es síntoma de estar vivos pero que muy vivos.

domingo, 11 de enero de 2009

Pequeñas garzas

Veinticinco años atrás, la garceta común (Egretta garrzetta) tenía una presencia ocasional en los Sotos de la Albolafia. No fue hasta la década de los noventa cuando esta especie se presenta en este paraje de forma más estable, siempre en bajo número en comparación con otras garzas blancas, las garcillas bueyeres. Actualmente el número de invernantes en el tramo urbano no supera la decena de ejemplares, y no más de tres parejas son las que suelen criar en los Sotos. En nuestra provincia la Garceta común es escasa como nidificante no es así en Andalucía donde el número de parejas está en torno a las 6000.
La garceta es de un tamaño similar a la garcilla bueyera, por el contrario los hábitos alimenticios son bien distintos, mientras que la primera le gusta rondar el ganado vacuno (el avispado lector se habrá dado cuenta de dónde viene lo de "bueyera") en busca de saltamontes, tábanos, grillos y otros insectos que espantan las reses; a la garceta le gusta pescar especialmente en aguas abiertas, de esta forma a pesar de no ser abundante sí es bastante visible y no es rara descubrirla en las orillas del río en busca de algún pececillo, rana o cangrejo que se le ponga a su alcance.
Sin embargo, el ejemplar que aparece en el vídeo no está capturando ningún crustáceo sino otro artrópodo menos apetecible al gusto de las personas: la Periplaneta americana; el uso del nombre científico no responde a una sobredosis de fingida erudición, sino más bien la intención de no herir ninguna sensibilidad. Pero si la curiosidad puede, no hay nada más que hacer clic sobre el nombrajo y descubrir el suculento manjar.
¿Cómo llegaron estas presas hasta allí? Arrastrados por el agua de lluvia, las imágenes están tomadas en una zona de desagües de pluviales, por desgracia las aguas también arrastran aceites, mierdas de perros, plásticos, telas, etc., afeando y contaminando aún más nuestro río, con el beneplácito de la Autoridad.

jueves, 8 de enero de 2009

Gorriones y gorriones


Observando las aves desde el Balcón del Guadalquivir nos llama la atención la llegada de bandos de gorriones algo distintos a los que estamos acostumbrados a ver en otros puntos de la ciudad, son los gorriones morunos (Passer hispaniolensis). Si Jiménez Losantos se enterara de la discrepancia geográfica entre el nombre oficial en castellano, moruno, y el científico, hispaniolensis, no dudaría en espetar por las ondas radiofónicas envenenados sermones en los que afirmaría que hasta los Vecinos del Norte tienen más consideración con este país (ellos llaman a este gorrión: Moineau spagnol) y que España se rompe y que si esto es otra cesión a los musulmanes con eso de no sé que de la Alianza de Civilizaciones y que si los nacionalismos tan contentos... Mientras tanto nuestro pajarito ajeno a todo ese lío y aprovechándose de que los tiempos, climáticos y agrarios, le son favorables, poco a poco amplía su área de distribución; primero dando el salto de África a Iberia, para después ir extendiendo su distribución por todo el suroeste peninsular, llegando ya algunos ejemplares a nidificar en la provincia de Lérida.

¿Por qué entonces ese nombre de “Gorrión español” si sus poblaciones más boyantes están por el Magreb? Porque el naturalista Temminck que describió la especie en 1820 lo hizo a partir de ejemplares localizados en las inmediaciones de Gibraltar. Así, que por poquito nuestro ave no engrosó el amplio número de animales que en su honor se complementaron con “de Temminck” como el chotacabras de Temminck, el correlimos de Temminck, el pito de Temminck (un pájaro carpintero), etc.

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