> Río Vivo: septiembre 2008

lunes, 29 de septiembre de 2008

Un espectáculo cada tarde


Desconozco si la “mula torda” de Los Cuatro Muleros es blanca con pintas negras, tipo de zorzal; o es negra con manchitas blancas, tipo estornino pinto (Sturnus vulgaris). Tampoco sé si el estornino negro (Sturnus unicolor) y el pinto son dos especies en proceso de irse diferenciándo o por el contrario terminarán por fusionarse en una única especie. Ni tan siquiera estoy de seguro de poder afirmar que el estornino pinto es cada vez más escaso en el norte y centro de Europa.

De lo que sí estoy convencido es que nadie queda impasible ante la maravilla que supone el que cada tarde miles de estas aves se precipitan desde el cielo para pasar la noche en los árboles más altos de los Sotos de la Albolafia.

Dos son las especies que comparten este dormidero en los meses invernales: el estornino pinto que nidifica en toda Europa salvo gran parte de la Península ibérica y el estornino negro que lo hace en la Península, norte de África y alguna isla del Mediterráneo.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Galápago leproso (Mauremys leprosa)




Hay quienes en sus paseos campestres no se resisten en capturar a cuantos animales se les ponen a su alcance, con la única finalidad de observar con más detenimiento la especie en cuestión. Como es lógico los seres vivos se resisten a ser toqueteados por descocidos, máxime cuando estos no siguen ningún protocolo de acercamiento. Así que la respuesta a esos intentos de ser cogidos pueden ser diferentes: correr, esconderse… o un buen mordisco o picotazo. Pero los hay más sutiles y muestran la falta de “química” usando la misma, así nuestro galápago leproso segregará un líquido maloliente que disuadirá al sobón de posteriores intentos.

Por desgracia, esta estrategia no ha servido para que nuestro reptil haya sido capturado para pasar a ser un vecino más de un patio cordobés esperando los raptores que el animal se dedique a la captura de ratas y ratones, creyentes ellos en una versión gatuna de la fábula de Esopo.

Sin embargo, no son principalmente las capturas las que están provocando la disminución de esta especie sino la pérdida de hábitat, y el contagio de enfermedades procedentes de otros galápagos exóticos como el de Florida que han sido liberados por particulares en el Río.

Varios son los puntos, en la Ribera donde es posible observar a esta especie tomando el sol con su cuello estirado, quizás intentando disimular la edad que en los ejemplares más grandes superan los veinte años.